Desde hace ya algunos años, numerosos estudios han declarado el efecto nocivo de las llamadas grasas trans. Estas grasas parcialmente hidrogenadas se utilizan en la industria alimentaria para que los alimentos tengan una mayor estabilidad y durabilidad. Hay algunas carnes o incluso la leche que las contienen de manera natural, pero en cantidades muy bajas  por lo que no tienen por qué preocuparnos.

Recientemente un estudio publicado en la revista The New England Journal of Medicine,  ha demostrado que consumir más de 5 gramos de grasas trans diariamente aumenta el colesterol malo y disminuye el bueno, por lo tanto también aumenta el riesgo de padecer algún tipo de problema cardiovascular hasta en un 25%. .

Este tipo de grasas son aceites grasos insaturados, principalmente de origen vegetal, que se someten a un proceso de hidrogenación, que consiste en añadir hidrógeno a su estructura y por ello pasan a un estado más sólido. Normalmente las grasas vegetales son el aceite de palma, de palmiste o de coco por excelencia, grasas muy inestables y por ello necesitan este tipo de proceso para poderse utilizar en la industria alimentaria.

Las grasas trans las encontramos en multitud de productos, desde margarinas, galletas, bollería, tostadas, pan de molde, palomitas de microondas, caramelos, helados, precocinados, salsas, etc, y su denominación en el etiquetado son: grasas vegetales.

donuts-699380_640

Os recomiendo que cuando vayáis a comprar leáis las etiquetas, siempre escogiendo los productos que contengan aceite de oliva o incluso de girasol en segundo lugar, procurando evitar todo aquello que contenga grasas vegetales. No nos dejemos guiar por el packaging del producto, ya que a veces prestamos mucha atención a la apariencia pero a lo mejor no es el producto ni más rico ni el más saludable a nivel nutricional.